
Todo lo que su negocio sabe está en una torre sobre el escritorio. Ningún dato habla con otro.
Está ordenado, sí. Pero cada archivero es una isla y la única conexión entre ellas es la memoria de alguien.
Cinco carpetas, tres correos y seis suscripciones. Muchos nodos, ninguna red.
Los datos por fin se mueven. Pero cada ruta va por su lado y ninguna reporta nada.
Agentes que operan, se miden entre ellos y se corrigen con usted. Nada avanza sin que usted lo lea.